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Materiales:
Plásticos con propiedades especiales

Durante la Segunda Guerra Mundial, en los laboratorios secretos que investigaban la bomba atómica, nació el Teflón, que sería puesto a punto por la empresa Du Pont pocos años más tarde. 

Para la purificación del uranio, y obtener los isótopos adecuados para conseguir una reacción en cadena, se utilizó flúor. Esto planteó el problema de su almacenamiento y la necesidad de nuevas sustancias de cierre para el hexafluoruro de uranio. Para ello se recurrió a nuevos compuestos del flúor, como los fluorocarbonos.

Con éstos, se conseguiría el tetrafluoruro de etileno, que al polimerizar dio lugar al politetrafluoruroetileno, conocido por su nombre comercial, Teflón.

Se trata de un plástico con propiedades que muchos llaman espectaculares: muy resistente a la acción del calor y a los agentes químicos, bajo grado de fricción y de dilatación, repele el agua y es insoluble en todo.

Con estas características puede usarse tanto para la fabricación de cojinetes, dada su baja fricción; o en sartenes, ya que resiste muy bien el calor; o para realizar junturas en conducciones de agua, ya que la repele y además no dilata y resiste las acciones químicas del entorno.

Otro tipo de plástico nacido durante la Segunda Guerra Mundial, y que posteriormente ha conseguido gran notoriedad, es la silicona.

Se trata de un plástico muy diferente de los usuales, ya que sus largas cadenas polímeras se basan en una sustancia inorgánica, el silicio, a las que se unen ramificaciones de carbono. 

Las siliconas se usaron pronto para mejorar el rendimiento de las máquinas, ya que se trata de un líquido que mantiene sus propiedades físicas aunque se le apliquen grandes presiones o se varíe de manera drástica la temperatura. Además, la silicona es difícilmente atacable por otras sustancias químicas, lo que condujo a su utilización en prótesis médicas, que posteriormente han provocado bastante polémica.

Un tercer bloque de plásticos especiales lo constituyen las resinas epoxídicas, duroplásticos desarrollados por la empresa Ciba después de la Segunda Guerra Mundial. Su uso, muy conocido hoy en día, se basa en la mezcla de dos componentes, que reaccionan dando lugar a una sustancia muy dura y resistente, que combinada con fibras de vidrio puede dar lugar a piezas muy grandes, que son al mismo tiempo fuertes y muy ligeras.

Por último hay que hablar de las fibras artificiales, que llegaron de la mano de Wallace Hume Carothers y la empresa Du Pont, que buscaban un sustituto para la seda natural.

Carothers partió de sustancias de la propia seda y logró un nuevo polímero, la poliamida, que comercialmente se llamó Nylon. Fue la primera fibra sintética, que resultó atractiva y resistente, y enseguida pasó a usarse en la industria textil. Después se ha usado para fabricar tubos, válvulas, etc, dada su gran resistencia.

Las fibras artificiales abrieron nuevas puertas a la industria textil

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