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Materiales:
El Papel

El papel se presenta ante el usuario como hojas de tamaño variable, formada a partir de fibras de celulosa afieltradas y apelmazadas.

Las dos sustancias principales que forman el papel son la celulosa y las pasta de madera o semiquímicas, que le dan opacidad.

Hasta el siglo XVIII la producción de papel fue escasa y estuvo basada en el reciclaje de trapos de lino, cáñamo y algodón, que recogían los "traperos" que los pedían o buscaban por las calles de todos los pueblos y ciudades.

A pesar de orígenes tan humildes, se trataba de papeles de excelente calidad, que son capaces de resistir cientos o miles de años sin perder su estructura física, siempre que se conserven en buenas condiciones ambientales.


 


Muchos libros antiguos, con valiosos grabados, manuscritos o miniaturas, deben su buena conservación a la alta calidad y resistencia en el tiempo que presentan los papeles fabricados a base de trapos viejos.

En España la fabricación del papel fue traída por los árabes, y está autentificada en levante ya en el siglo XIII. Fue, con Italia, (Sicilia) el primer país europeo en tener molinos de papel.

A partir del siglo XVIII la celulosa de la madera empezó a introducirse en la fabricación del papel, ya que con el aumento de la demanda el reciclaje de trapos viejos eran totalmente insuficiente.

De la celulosa de la madera se obtienen diferentes tipos de pasta de papel, con distintas propiedades y aplicaciones.

La llamada pasta mecánica se fabrica a partir de maderas no resinosas. La pasta obtenida en la trituración tiene todas las propiedades de la madera, muchas no deseables para el papel, por lo que se usa para cartones y papel prensa, de vida corta.

La llamada pasta química es la que se consigue al eliminar la lignina de la madera mediante un proceso químico. Se consiguen con ella papeles muy diversos, pero de gran calidad y funcionalidad.

Las pastas mixtas se consiguen mediante un doble tratamiento, mecánico y químico. Este último debilita los enlaces de las fibras; el segundo produce la separación de la lignina y la celulosa. Parte de la pasta conseguida se emplea para la fabricación de tableros para la construcción.

Las características de los papeles pueden agruparse de varias formas.

Propiedades mecánicas, como son la estabilidad dimensional, la resistencia a la tracción, a la presión, al plegado, etc.

Propiedades físicas, como el peso o gramaje, el espesor de la hoja, la rigidez, la absorbencia, el grado de humedad, la lisura...

Propiedades químicas, como el grado de acidez del papel, según haya sido fabricado, el tipo y grado de encolado, las cenizas que contenga, etc

Propiedades funcionales, según vaya a ser el uso al que se destine. Como el papel puede tener usos muy variopintos, sus propiedades varían en gran medida, y lo que puede ser deseable para un tipo de papel puede ser negativo en otros. Entre las propiedades funcionales puede mencionarse la resistencia a la abrasión de la superficie, la imprimibilidad, según el sistema de impresión que vaya a usarse, la estabilidad frente a la humedad ambiente, la blancura, el peso, la resistencia a la tracción, etc.

A pesar de la llamada "amenaza electrónica" el papel seguirá siendo un material de gran uso y utilidad en las próximas décadas

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