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La mecanización agraria
La máquina de vapor, perfeccionada por Watt a partir del modelo de Newcomen, tuvo en España una influencia desigual, reflejo de cómo se realizó en nuestro país el proceso inicial de industrialización.

En primer lugar hay que decir que la máquina de vapor ha sido uno de esos inventos múltiples, realizados por distintas personas a lo largo de la geografía y del tiempo.

En España, por ejemplo, Jerónimo de Ayanz, gran inventor de finales del XVI e inicios del XVII, propuso la utilización de bombas de vapor para desaguar el agua de los pozos mineros, para lo que consiguió un Privilegio Real de Invención ya en 1606.

Dibujo de la máquina de vapor de Jerónimo de Ayanz
según consta en el Privilegio de Invención, de 1606.

La primera máquina de vapor construida por Newcomen empezó a funcionar en 1712 en la mina de carbón de Dudley Castle, Inglaterra. En España hubo un intento de aplicarla al abastecimiento de agua de Toledo, tan temprano como 1722, pero fracasó. De manera que hasta 1773 no funcionó ninguna en nuestro país, dejando aparte algunas maquetas demostrativas sin uso concreto.

En cuanto a las máquinas de Watt se conocieron tarde en  España, entre 1799 y 1805, y se emplearon en las minas de mercurio de Almadén, Ciudad Real, aunque en realidad se trataba de máquinas "pirata; es decir, no fabricadas por el propio Watt, por lo que no incorporaban la última tecnología desarrollada por éste.

La primera máquina Watt de doble efecto, nuevamente perfeccionada por Watt en 1782, fue importada por el mercader gaditano Pascual Mensa en 1789, para impulsar la maquinaria de una fábrica de harinas.

Mensa viajaba por Inglaterra para informarse de las novedades tecnológicas que allí tenían lugar, y visitó Albion Mills, la primera gran fábrica de harinas movida por vapor.

Aplicación de las máquinas de vapo a la molienda de cereales.
Grabado de 1879, un siglo posterior a los intentos de Pascual Mensa.

Mensa se convirtió en representante español de Boulton y Watt, y la máquina vino a España aunque no pudo instalarse ya que la fábrica de harinas no se había terminado de construir.

El segundo intento de aplicar otra máquina de Watt a una industria española tuvo lugar en 1792: un aserradero mecánico en La Carraca, Cádiz.

De manera similar a lo ocurrido con la fábrica de harinas de Pascual Mensa, cuando la máquina de vapor llegó a Cádiz, aún no se había construido el edificio y faltaban las piezas mecánicas, que se estaban fabricando en Vizcaya.

Después, en 1795, y tras muchas dilaciones en el proyecto, se produjo un robo, en el que desaparecieron varias piezas de la máquina importada.

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